viernes, 11 de abril de 2014

Por amor al Arte

Tardé mucho en percatarme que no estaba completo, de tanto fijar la mirada hacia arriba, olvidaba que hay un abajo. Hasta entonces sólo era una cabeza flotante, una gran cabeza flotante…
Siempre creí que eso era mucho, que con eso bastaba, lo tenía todo, que equivocado estaba, realmente no es suficiente, miraba y  faltaban las manos, piernas, el tallo  ¡qué extraño! estaba incompleto.

Eso no me detiene, lo construiré, no es fácil, nada lo es, pero ¡mira! ya empiezo a ver un dedo, ¡sí! un dedo, y es el Anular.

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